EL VIAJE

“Prefiero llenar gota a gota el vaso, así, corre menos riesgo que se rompa»

El mar.

                                

El viaje es cansado, desesperante, arriesgado, triste, solitario, (aunque haya muchos marineros y piratas a mi alrededor) éste día, por ejemplo, al caer la noche, perdimos al vigía. 

¡Menudo hijo de puta! – le grité al mar-, pensando que, a causa de sus grandes olas, lo había arrancado de la cofa y llevado a lo más profundo de sus entrañas.

¡Demonios! 

¡Demonios Capitán!

-Gritó el viejo, más viejo, de los viejos-

¿Pero qué diablos pasa? – respondí con asombro, mientras sujetaba a mi rodilla la pata de palo que, gracias a ese infeliz come hombres, tengo que usar. 

¡Piratas!

¡Piratas capitán!

¡Sonar las campanas! -ordené-, Y las campanas del ‘TARANEH’, (majestuoso barco) repicaron. Toda la tripulación se puso en alerta, incluyendo el cocinero, con sartén y cuchara en mano, amenazó: ¡podéis destruir el barco, pero no os dejaré poner un pié en mi cocina!

Y así, cada chango a su mecate, – reza un viejo dicho –

Entre tanto, los marineros y prisioneros se organizaron en pequeños grupos para buscar al vigía, yo, decidí defender la cocina, así que, bajé a donde el cocinero y eché mano del ablandador de carne y un par de tenedores. (Un barco no puede quedarse sin capitán)

La batalla fue dura, con muchas bajas en ambos lados, pero al final logramos vencer al enemigo.

Mientras repasamos los daños causados al barco y contábamos nuestros heridos, la búsqueda se extendió hasta el amanecer y nada. Lo perdimos, el vigía jamás volverá. 

Llegando el medio día, decidimos anclar el barco para poder descansar, tomar fuerza y continuar al día siguiente. 

Antes de salir el sol, nos dimos prisa y pusimos el ‘TARANEH’, en marcha. 

El mar es calmo y el viento sopla.

Y así, nuestro navegar continúa.

Chicoras

Julio 2017

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.