He dejado las puertas abiertas para que los pájaros puedan ser libres.
He dejado mi rostro en el reflejo del agua.
He dejado las palabras desordenadas, colgadas en el armario.
He dejado a la oscuridad en su noche, envuelta con sábanas blancas de algodón.
He dejado a las nubes llover en el nogal.
He dejado al sueño soñarse.
He dejado a la guerra sola, allí donde nadie pueda encontrarla.
Chícoras.


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