Si contigo debo vivir,no dejes que sea en el sufrir de moradas turbias y sombrías.
Subamos juntos la montaña empinada para admirar la naturaleza y contemplar la delicadeza del verde valle y de las coloridas laderas llenas de flores.
Un río corre cristalino, creador de vida.
Permíteme descansar bajo el tejado verde de los árboles.
Permíteme correr junto a los ciervos para escapar, como ráfagas, de las garras del olvido.
En la huida, agitaremos a las abejas con campanas tan solo para divertirnos un poco.
¡Oh, Soledad!
Contigo imagino con placer estas dulces escenas.
La calma conversación de una mente, en cuyas palabras se relatan imágenes inocentes, es un placer para mi alma.
El poder sentir que un cuerpo puede sufrir por dos espíritus que juntos deciden vivir.
Ese, sin duda, debe ser el mayor gozo de un alma solitaria.
Chicoras.



Deja un comentario