MAGDALENA

Tal vez sean las ansias que siento de volver a tocar tu cuerpo, de reflejarme en tus negros ojos, de escuchar tus gemidos hechos melodía.

No lo sé, no encuentro explicación alguna para describir este sentimiento que ahora invade mi pensamiento, que me rodea, que me atrapa, que me arrastra hacia ti para hacerme navegar en el mar de tu vientre.

¡Oh, Magdalena, detenme!

Apenas tengo un tiempo y te pienso, con susurros me abrazas el corazón, tus manos recorren mi sediento cuerpo, tu humedad me guía, y mi sed, encuentra alivio entre tus piernas.

¡Oh, Magdalena, no me dejes ir!

Dejad que tu humedad siga calmando mi sed, permite que mi cuerpo eche raíces en tu jardín de placer.

Os aseguro, Magdalena, a nadie contaré de cuando fuimos, en sueños, tú y yo, uno.

PD: Sólo quería decirte que, en ocasiones, de madrugada, te pienso.

Chicoras
Abril, 2018

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