EL VIEJO FAROL

EL VIEJO FAROL

Isabella, han pasado algunos años desde que te vi por última vez. Llevabas puesto un largo vestido azul, como el cielo, y esos zapatos blancos que tanto adorabas.

Por desgracia, o no, no lo sé, nos faltó tiempo para estar juntos. Aunque, para ser sincero, eso ya no importa ahora. Sabes que yo no soy de esos que echan la máquina hacia atrás para tratar de arreglar lo que no pudo ser.

Como me lo dijo Alicia una mañana de abril, cuando el sol calentaba las casitas de adobe: el mundo tiene sus culpas y tú tienes tu parte. Y ahora que lo pienso, de nada me serviría echar el tiempo atrás, porque no podría decirte todo lo que callé en ese calendario; serían los mismos nervios, el mismo miedo.

Recuerdo el día que dimos un paseo por la cuadra donde solías vivir. El aire fresco de la noche soplaba sobre nosotros como acariciándonos. Corriste un poco para adelantarte y llegar a la esquina; ahí me esperaste con los brazos abiertos y, sonriendo, me llamaste con un grito: «¡Chico, ven que te espero, date prisa!». Y así lo hice, apresuré el paso para alcanzarte.

Tomé tus manos, nos miramos a los ojos, reímos, y me abrazaste como nunca lo habías hecho. ¡Quién iba a pensar que ese día el viejo farol sería testigo de nuestro último encuentro!

Seré sincero: hay noches en las que sueño contigo, recuerdos de algunas vivencias que pasamos. Como esa tarde que fuimos al mercado, ¡ah, cómo olvidarla! Recorrimos todos los pasillos, pero sin duda el de las frutas era tu favorito; el aroma y color de las frutas te gustó tanto que fue casi imposible sacarte de ahí.

Ayer estuve buscando en los archivos que me dejaste en el USB, ese que dice “por si alguna vez me extrañas”. Fotografías tuyas no hay; solo encontré una carta que aún no he leído. Algún día lo haré, cuando sea preciso, o cuando pierda el miedo; lo que pase primero.

Me despido, porque el café y el tabaco se me terminaron. Pero antes, quiero decirte lo siguiente: ¡Isabella, tu ausencia me estorba!

PD: Cada noche regreso a la esquina donde está el viejo farol, por si vuelves.

Desde el encierro. Chicoras.

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