ESPERANDO A ALICIA

ESPERANDO A ALICIA

Pues resulta que esta madrugada desperté, como ya es costumbre, con hambre. Me paré y busqué algo para comer.

Encontré una bolsa; dentro había un panqué. Me comí la mitad y me eché a dormir. Al amanecer, el hambre volvió por la mitad que quedaba. Sin pensar en las consecuencias, tomé la otra mitad y, cuando estaba por darle la última mordida, vi que dentro de la bolsa había un papel. Lo agarré y lo desdoblé suavemente, como los recuerdos de la ella, aquella que sigue mandándome al olvido.

Cuando terminé de hacerlo, leí que en el papel estaba escrito un nombre: Alicia. Con pena, me eché a la boca el pedazo que quedaba. Mientras masticaba, pensaba en la dueña: «ahora que vuelva me va a matar», pensé, mientras disfrutaba aquel sabor a naranja.

Pero, por otra parte, recordé una excusa que ella misma me había regalado tiempo atrás, así que no me preocupé y me quedé tranquilo. Ahora que regrese, aplicaré en mi defensa sus mismas palabras.

Espero que no llegue a leer esto; de lo contrario, estaré entre la espada y Alicia. Aunque, para ser sincero, no me preocupa demasiado, porque soy Chicoras. Así que algo se me ocurrirá.

Desde el encierro. Chicoras.

Espero que pronto vuelva. Para que mis ojos dejen de tener hambre.

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