Pueda ser que el amor se esconda algunas veces, pero siempre volverá cuando vea brillar sus ojos, o cuando sus labios dibujen una sonrisa en mi boca.
Mi amor se oculta cuando no hay señales de mi amada, pero cuando las aves cantan, vuelve a ser libre y levanta el vuelo para surcar el cielo.
Se me escapa del pecho un suspiro, pero no lo miro, solo lo siento, porque en mi pensamiento está mi amada.
Al viento he pedido que le lleve unos versos que escribí de madrugada; de madrugada los escribí, porque a esa hora puedo pensar más lento y poco a poco va saliendo lo mejor del sentimiento.
Con el corazón en las manos te digo, amada: de ti depende que mi amor siga creciendo, brotando como el musgo en las piedras. Y que nunca te estorbe mi ausencia, pues siempre estoy presente, aunque no me veas, aunque no me sientas.
Chicoras.


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